La marca importa

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El 30.3.11 a las 12:02 hs por Gabriel Foglia

Mucho se ha escrito sobre la “comoditización” de las noticias y cómo esta situación ha impactado en los medios de comunicación. La omnipresencia de Google como puerta de acceso a los contenidos en Internet y sus algoritmos de búsqueda, que no reconocen los atributos intangibles (como por ejemplo, la percepción de marca de un sitio), han nivelado a todos los jugadores a la hora de competir por el tiempo y dinero de los lectores.

Dos profesores de la Universidad de Harvard, Bharat Anand y Alexsander Rosinski, finalizaron un muy interesante estudio para identificar cómo la “marca” (el sitio, la “firma”) de una fuente de información impacta sobre la credibilidad de la misma. El experimento consistió en exponer a 700 personas a la misma columna (un artículo sobre la crisis financiera en Grecia) bajo tres formatos diferentes: como un artículo online en un blog, como un artículo del sitio Huffington Post y como un artículo publicado en The Economist.

En una escala de 1 a 10, la calidad percibida del mismo contenido fue de 6.9 para The Economist, 6.1 para el Huffington Post y 5.4 para el sitio sin marca. Estos resultados son muy alentadores para los medios de comunicación del viejo mundo, que construyeron una marca que brinda legitimidad a sus contenidos.

La siguiente parte del estudio consistió en agregar publicidad a la noticia para ver la reacción de los lectores. Se colocaron dos tipos de publicidades (las marcas reconocidas – Jaguar y Credit Suisse- y las baratas –juegos online y astrología). Aquí los resultados fueron muy sorprendentes. El artículo en The Economist rodeado de anunciantes baratos bajó su percepción de calidad a 6.2, y aún con publicidades “buenas”, la percepción cae. Esto valida la estrategia que siguen muchos medios de cobrar a los lectores a cambio de no ver publicidades en los sitios y pone en duda la estrategia de los diarios en papel que llenan sus ediciones con avisos de cadenas de retail con promociones de escaso valor marcario.

Sin embargo, para los sitios “sin marca” la presencia de avisos de marcas buenas logró aumentar su calidad percibida. Tal es así que su imagen crece y casi alcanza los valores obtenidos por la publicación en The Economist. Así es como muchas marcas de gran valor percibido están comenzando a publicar sus propios contenidos online, transformándose en competidores de los medios tradicionales de comunicación.

En síntesis, el estudio indica cómo el contexto en el cual se lee una noticia afecta la calidad percibida por parte del receptor. Este marco no sólo es la marca del medio de comunicación sino también los avisos que rodean el contenido. Por propiedad transitiva, una mala selección de anunciantes puede repercutir sobre la imagen de un medio. En situaciones económicas como las actuales, donde muchos medios luchan por sobrevivir ante el cambio tecnológico, regulatorio y económico, lo importante es generar ingresos sin importar de qué anunciantes vengan. Sin embargo, a mediano y largo plazo y tal como el estudio lo demuestra, puede convertirse en un boomerang con consecuencias muy adversas.

Demasiado de nada

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El 29.9.09 a las 11:13 hs por Gabriel Foglia

Demasiado de nada
puede enfermar a un hombre.
El temperamento de un hombre puede aumentar
mientras el de otro se congela.
En el día de la confesión
no podemos burlarnos de un alma.
Oh, cuando hay demasiado de nada
nadie tiene el control.

Bob Dylan, Demasiado de nada, 1967


Las ideas y la información fluyen a cada instante y en todos los formatos. El sistema oligopólico de comunicaciones a escala global y local está siendo sobrepasado por millones de personas que abandonan su rol pasivo (lector, televidente, oyente) para transformarse en protagonistas. El “prosumer” (productor y consumidor) o “usuario” cambia las reglas del juego no sólo para las empresas de medios sino también para los consumidores de ideas y noticias.

Como consecuencia de esto, el volumen de información a la que nos vemos expuestos a lo largo del día es imposible de abarcar y proviene de varias fuentes. ¿Toda esa información es confiable? ¿Sirve para la toma de decisiones a nivel personal y profesional?

Así como los medios de comunicación deberán diferenciarse para tener éxito en este nuevo contexto, los consumidores de ideas deberemos desarrollar nuevas habilidades para comprender lo que está ocurriendo. Este cambio requiere asumir una posición activa para evitar tener demasiado de nada o ser burlados por los límites difusos entre publicidad y contenido editorial.

La receta para lidiar con la saturación de información no difiere de la que utilizábamos cuando sólo había unos pocos medios unidireccionales, sino que simplemente adquiere mayor complejidad. Algunas sugerencias:

- Evitar asumir que todos los medios son absolutamente creíbles, tanto organizaciones globales como bloggers merecen que los tratemos con escepticismo.
- Salir de la zona de confort, utilizar fuentes que desafíen nuestros preconceptos y ofrezcan nuevas perspectivas.
- Hacer más preguntas, ir más a fondo en los temas que nos interesan.
- Entender y aprender las técnicas que utilizan los medios para persuadir (por ejemplo: comentarios editoriales disfrazados de opiniones de lectores, videos editados tendenciosamente, publicidad camuflada como información, etc.).
- Desarrollar un “medidor interno de confianza” para los distintos medios sobre la base de las interacciones que generemos. A medida que desarrollamos una relación con determinada fuente logramos comprender sus objetivos, su línea editorial, su contexto, etc.

En definitiva, debemos transformarnos en consumidores más inteligentes, capaces de aprovechar la facilidad de acceso a la información en nuestro beneficio. Así como desde el punto de vista empresarial las organizaciones deben evolucionar para mantenerse con vida, los prosumidores tendremos que evolucionar en nuestra forma de entender lo que nos muestran y dar a conocer nuestras opiniones.